El “Cantar de los Cantares” de Salomón en Contra de la Salvación por Obras: El Inmenso Valor del Libre Amor de Dios

Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.

Cantar de los Cantares 8:6-7

El ‘Cantar de los Cantares‘ nos narra la historia de amor entre una mujer identificada como la sulamita, y el rey Salomón. Este hermoso libro del AT nos relata de una manera hermosa el cortejo previo al matrimonio, así como el amor después de éste, y también nos dibuja las expresiones de amor y deseo más preciosas que puedan leerse entre un esposo y su esposa. En un sentido espiritual, esta historia es presentada como tipo del amor que existe entre Cristo y Su pueblo, Su iglesia (Efesios 5:21-33; Apocalipsis 19:7-9).

Este pasaje del libro de ‘Cantares‘ corresponde a las palabras de la esposa. Ella comienza diciéndole al esposo “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo…“. La esposa le pide a su amado que la mantenga cerca de su corazón, en lo más íntimo de sus pensamientos, como un “sello” inamovible en su interior. A su vez, la esposa le pide a su amado que le confirme públicamente, que su amor hacia ella sea manifiesto a todos, tal como una “marca sobre (su) brazo” es visible a todos. En otras palabras, le pide la seguridad de su amor hacia ella, que la ame y la considere como a sí mismo.

Luego, la esposa sigue argumentando su petición describiendo el verdadero amor. Comienza diciendo: “Porque fuerte es como la muerte el amor…“, es decir, así como la muerte es una realidad firme y segura, así mismo el verdadero amor es firme y seguro. “Duros como el Seol los celos…”, al igual que en la expresión anterior, el amor es presentado como una virtud firme y segura como la muerte; sin embargo, el amor aquí es llamado “celos“, de manera que los celos son presentados como una expresión del amor. Como tal, los celos son aquella manifestación del amor en la que aquel que ama reacciona en disgusto cuando el ser amado entrega su amor de manera ilícita a otro; en otras palabras, le ruega implícitamente a su amado que sea celoso con su amor, que no deje que el amor de ella caiga en otras manos. Se nos dice del amor: “Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama…“; el verdadero amor es intenso, que consume completamente nuestro ser. Es el intenso deseo incondicional de entregarse por completo a una persona, de buscar el bien de esa persona amada, procurar su felicidad, por supuesto, siempre fundamentado en la Palabra de Dios, porque fuera de Sus delineamientos no hay verdadero amor, de manera que el verdadero amor tiene por fundamento la Palabra de Dios (Romanos 13:8-10). Este deseo no se fundamenta en los sentimientos, ni tiene el propósito de satisfacerse a sí mismo, sino que nace del firme propósito de la voluntad de buscar el máximo bien y la mayor bendición del ser amado de acuerdo a la voluntad de Dios.

Se nos dice del verdadero amor que “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos…“, y esto es obvio. Este amor no está condicionado por la otra parte, de manera que se mantendrá firme en su fuerza y propósito a pesar de las adversidades, e incluso a pesar de los defectos del ser amado (Romanos 8:31-39). Un amor de estas condiciones no puede ser forzado, sino que es algo que se entrega solamente. Su valor es tan alto que nada puede comprarlo, solo debe ser recibido, y esto nos lleva a la frase en cuestión: “Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían“. Un hombre puede entregar todos los bienes de su casa por obtener este amor, pero este amor es tan valioso que no hay precio alguno que lo pueda comprar, sino que debe ser voluntariamente entregado y, a su vez, simplemente recibido.

Lo mismo pasa con el amor de Dios. Cualquiera que piense de sí mismo que es tan bueno que Dios debe recibirle por sus muchas buenas obras esta, en otras palabras, pretendiendo comprar el amor de Dios con sus obras o queriendo forzar Su amor. Craso error, pues Dios no está obligado a amar a nadie, sino que Él ama a quien Él quiere amar (Romanos 9:15-16,18), y Su amor se manifiesta en la salvación en Cristo de aquel que Él ame. Dios se entregó a Sí mismo, en la Persona del Hijo de Dios, por aquellos que decidió amar en la eternidad, y lo hizo de manera incondicional, a pesar de los pecados de estos. El sacrificio del Hijo de Dios tuvo por objeto, precisamente, el mayor bien y bendición de aquellos por los que murió, salvándoles de Sus pecados y llevándoles a la máxima gloria eterna por la misericordiosa obra de Jesucristo el Señor. Su amor es un amor celoso que no permitirá que Sus elegidos amen a otro que no sea Él. Y Su amor es de tal valor que nada que hagamos puede comprarle, sino que Dios lo entrega voluntariamente a quien Él quiere. Ninguna obra que hagas va a forzar a Dios a amarte.

¿Quieres saber si Dios ha puesto Su amor sobre ti? Lo mismo sería preguntar ¿Crees en Jesucristo, el Hijo de Dios? ¿Crees que el Hijo de Dios, aquel que es Dios y hombre, murió por tus pecados y fue resucitado para tu salvación? Si crees, entonces el amor de Dios ha sido puesto sobre ti, porque solo aquel que es amado por Dios puede creer en Jesucristo (1 Juan 4:10,19); si no crees, este es el mandamiento: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo…“. No es una opción, ni una sugerencia, sino un mandamiento: Debes creer en Jesucristo; si crees, serás salvo y tendrás evidencia firme de que Dios te ha amado; si no crees, desobedeces a Dios, y si permaneces en incredulidad, deberás esperar el castigo que Dios tiene preparado para Sus enemigos. Como un esposo considera solo a su esposa, así también Dios solo considerará a Su Iglesia, y el camino a ella es Jesucristo, a Quien accedemos solamente por la fe. No esperes que Dios te considere y te bendiga mientras permanezcas lejos de Jesucristo, el cuál amó de tal manera a aquel que crea en Él que derramó Su hermosa vida para salvarle completamente (Juan 15:13); por lo tanto, “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo“.

Quiera Dios obrar en tu corazón de tal manera que, al igual que la esposa de ‘Cantares‘, quieras decirle: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo“.

Dios te bendiga…

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6 comentarios el “El “Cantar de los Cantares” de Salomón en Contra de la Salvación por Obras: El Inmenso Valor del Libre Amor de Dios

  1. Chester Beatty dice:

    Que tal Kimmera. He leído tu blog, pero no encontré la conexión entre Cantar de los Cantares y la salvación por obras. Recuerda que la salvación por obras de la ley mosaica es una cosa, las obras de fe son otra cosa distinta. Como escribió Santiago “la fe sin obras esta muerta”. Hay muchas interpretaciones privativas en Cantar de Cantares, incluso sobre el sexo oral y los tatuajes. Con todo el respeto, la tuya es una más.

  2. Claudio 'Kimeradrummer' González dice:

    Jajajaja, no me esperaba menos de tí, querido Chester. El punto de mi artículo es que el valor del amor es tan grande que es imposible ‘comprarlo’, por decirlo de alguna manera, de manera que todo aquel que piensa que Dios le salvará, o le amará, por causa de sus buenas obras está, en otras palabras, queriendo ‘comprar’ el amor de Dios por medio de sus obras, lo cual es imposible. El amor de Dios no puede ser forzado, ni nada que el hombre haga obligará a Dios a amarle. Dios ama a quien Él quiere amar, y al que quiere endurecer, pues endurece.

    La distinción que haces de las obras me parece superficial. Ante Dios no hay más obras que las que Él ha ordenado, y el fundamento de las ‘obras de fe’, como les llamas, son los mandamientos de la Ley Mosaica. Confundes las obras ‘per se’ con la calidad de las obras, con lo que, finalmente, terminas haciendo lo mismo: disfrazar tus obras a fin de mantener la convicción de que Dios, por alguna extraña razón, debe tomarte en cuenta por causa de ellas, o salvarte por causa de ellas. Otra versión más de la salvación por obras, condenada una y otra vez en las Escrituras.

    Con respecto a Santiago 2:14-26, te remito al comentario que escribí antes de este artículo. Dicho sea de paso, lo que Santiago habla allí es un tema distinto de lo que estoy tratando en este artículo, así que, nuevamente, te pido que no confundas las cosas.

    En fin, en tu comentario, aparte de manifestar que no entendiste lo que escribí, no agregas nada nuevo: no refutas mi interpretación, no argumentas el porque lo que escribo no tiene fundamento, etc.; simplemente te limitas a llamarlo ‘una interpretación más’, pero no das razón de peso alguna que fundamente tu afirmación.

    Sigues igual, querido Chester. Una pena.

    Dios te guarde…

  3. Chester Beatty dice:

    Gracias por tu comentarios Kimmera. Muy amable, pero no tengo la menor intención de refutar tus comentarios ni mucho menos tu interpretación sobre Cantar de Cantares. Entiendo que tienes todo el derecho a la libre expresión. De todos modos lo que me interesaba era ver la conexión de Cantar de Cnatres con la salvacion por obras. Un consejo. Tu exposición no es en nada clara, pero si quieres predicar algo a la gente humilde tienes que ser bien claro. De otro modo estarás dando la sola imagen de impresionar, nada más.

    Saludos y bendiciones estimado amigo.

  4. Claudio 'Kimeradrummer' González dice:

    Típico de tí, Chester: Lanzar la piedra y luego correr a esconderte.

    En cuanto a la gente humilde, contrario a lo que al parecer tú piensas de ellos yo no subestimo sus capacidades ni la capacidad del Espírtu Santo de iluminar sus mentes, y conozco unos cuantos que agarrarían al vuelo lo que escribo que, dicho sea de paso, no es dificil de entender.

    En fin, no saco nada con preguntarte que es lo que encuentras tan poco claro de mi artículo. Como siempre, no me lo diras.

    ¿Será que confundes incredulidad con poca claridad? Porque una cosa es entenderlo, y otra creerlo. En fin…

    Saludos…

  5. EMILY dice:

    hola como esta lo vida de salomon es una enseñansa

  6. Gustavo dice:

    Directo al corazón..

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