Todo por Nada: La Gracia Soberana de Dios en la Salvación. Interpretación y Exposición de Efesios 2:8-10 (Parte Nº3).

3.- La primera frase de Efesios 2:8 no solo nos informa de la causa de la salvación, sino también de lo sgte: “Porque por Gracia sois salvos”, es decir, la Gracia abarca todo el proceso de salvación. Pablo no dice que por Gracia somos Regenerados; tampoco dice que por Gracia somos Justificados, sino que “por Gracia sois salvos”. Todo aquello que esté involucrado dentro del proceso completo de salvación es por Gracia de Dios, sea la Regeneración, la Justificación, la fe, las buenas obras, etc.

Que esta es la enseñanza clara de las Escrituras es evidente. Ya en los vs. anteriores a este, Pablo nos lo dice cuando escribe lo sgte:

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados…Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Efesios 2:1,4-7

Sin que nosotros mereciéramos nada e incluso estando muertos en pecado, de manera que éramos insensibles a toda influencia espiritual y ni siquiera queríamos nada de Dios sino que nos dejara tranquilos, Dios nos dio vida con Cristo. Él comenzó el proceso de salvación, y también es Él Quién se encarga del proceso de preservación de Sus elegidos. Por ejemplo, Jesús dijo lo sgte:

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 6:37-40

Tenemos claramente expresada aquí la voluntad del Padre: Que el Hijo no pierda nada de todo lo que se le entregue hasta el momento de la resurrección (vs. 39). Vemos aquí que el Padre mismo lleva al elegido donde el Hijo, el cual le recibe y le garantiza Su cuidado (vs. 37); y como el Hijo hará la voluntad del Padre sin problemas (vs. 38), cumplirá este mandato dándole vida eterna al elegido mediante la fe, que lo preservará hasta la resurrección (vs. 40).

Vemos nuevamente la Gracia de Dios en este pasaje completo, puesto que el Padre es Quién lleva al pecador elegido al Hijo, y el Hijo es Quién preserva al elegido por medio de la fe obrada por el Espíritu Santo (Hechos 2:33; Hebreos 12:2), de manera que de principio a fin, la salvación es completamente llevada a cabo por la Gracia de Dios.

Otro pasaje que habla sobre esto es el sgte:

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Juan 10:27-29

Vemos aquí el poder conjunto del Padre y el Hijo unido para la preservación de las ovejas. El Padre las envía al Hijo para que les de vida eterna, con lo que no perecerán jamás. El Padre con el Hijo preservan en Sus manos a las ovejas, de manera que no hay forma de que éstas se pierdan. Y todo esto por Gracia.

Estos pasajes claramente nos indican que la salvación obrada por Dios abarca el proceso completo, el cual de principio a fin es por Gracia.

Si bien la Gracia de Dios para con los que creemos es gratuita y totalmente incondicional, a nuestro Señor Jesucristo le costó la vida, como está escrito: “…la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28); de manera que los beneficios de Gracia de los que participamos los elegidos fueron adquiridos para nosotros por nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, a Quién le debemos la más alta devoción y a Quién debemos servir por amor. Entre los beneficios que el Señor adquirió para nosotros se encuentra la Regeneración:

“…los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 1:13 (cp. con Efesios 2:1,4)

La fe:

…y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído.

Hechos 18:27

La Justificación:

siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús…

Romanos 3:24

La Santificación:

Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Romanos 6:22

Las buenas obras:

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca

Juan 15:16 (cp. con Efesios 2:10)

Entre otras cosas. Y todo esto lo tenemos de manera gratuita en Jesucristo, como Pablo dice:

Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención

1 Corintios 1:30

Entonces, podemos concluir que la Gracia de Dios provee al pecador elegido de todo lo que necesita para ser salvo. Dios no solamente asegura el fin, sino también los medios por los cuales el creyente llegará a Su presencia. Gracias a Dios, Jesucristo nos ha ganado todo lo que necesitamos, incluso la fe por la cual recibimos la salvación. Esto es la esencia de lo dicho por Pablo en el sgte. pasaje, una de las joyas relucientes del Nuevo Testamento:

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:28-39

Antes de terminar, trataremos un par de asuntos con respecto a este tema. Si la salvación completa es un don de Gracia de Dios para el pecador, entonces ¿Cómo hay algunos que dicen que debemos obrar a fin de ser salvos, o mantenernos salvos, o justificarnos en alguna manera frente a Dios? Pues si nuestro motivo al obrar es cualquiera de estos, entonces estamos haciendo a Dios deudor nuestro, como si nos debiera pagar con la vida eterna debido a nuestros esfuerzos, y ya entonces la Gracia no sería Gracia, pues una Gracia gratuita que debe mantenerse o ganarse no tiene sentido (Romanos 4:4-5; 11:6). Si nuestro motivo al obedecer a Dios es justificarnos frente a Él, mantener la salvación o ayudar a Cristo a salvarnos con nuestras obras, inmediatamente abandonamos la Gracia y nos desligamos de Cristo (Gálatas 2:21). El único motivo válido para obedecer a Dios es el amor por lo que Él hizo por nosotros (Gálatas 5:6), y por Quien Él es: Aquel que merece y exige nuestra obediencia.

Podemos decir otra cosa con respecto a esto. Generalmente se nos acusa a los defensores del Sola Gratia y del Sola Fide que damos licencia para pecar, que hacemos nulas las obras, que no nos importa el arrepentimiento, etc. Sin embargo, si estos personajes entendieran bien que es la salvación y que la salvación completa es por Gracia y voluntad de Dios, entonces no estarían objetándonos nada, pues es esta misma Gracia la que nos concede todo, sea Regeneración, sea fe, sea Justificación, sea Santificación, sea arrepentimiento, sea lo que sea. Aquel que por Gracia ha creído en Jesucristo tiene todas estas cosas, y la vida eterna (Romanos 6:22; 1 Corintios 1:26-31). Por esta razón el Apóstol dice con total confianza “que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

En conclusión, las palabras de Pablo (“Porque por Gracia sois salvos”) nos dicen que todo aquello que está involucrado en la salvación es por Gracia de Dios. No hay nada en ella que nosotros debamos ganar o mantener (de hecho, ninguno puede ni siquiera hacer eso, Isaías 64:6), pues Jesucristo nos ganó la salvación mediante Su obediencia hasta la cruz, saldando nuestra deuda con la Ley, y ganándonos los beneficios que ésta ofrece al que la obedezca de manera completa, y aún mas. Siendo esto así, entonces no tiene sentido el hacer cualquier cosa motivados por el deseo de ganar algo de Dios o mantener lo que Dios nos ha concedido, sino que debemos recibir por fe lo que Dios nos ha dado gratuitamente y obedecerle por amor, puesto que Él nos amó primero (1 Juan 4:19). ¿Qué mayor seguridad queremos? ¿Cómo no vamos a amar a nuestro Dios? ¿Cómo no vamos a obedecer a nuestro Señor Jesucristo? Nuestra fe es segura en Él, y el que cree en Él tiene vida eterna.

Continuará…

Un comentario el “Todo por Nada: La Gracia Soberana de Dios en la Salvación. Interpretación y Exposición de Efesios 2:8-10 (Parte Nº3).

  1. Albert dice:

    Cada post que leo, más ganas de dan de decir ¡Gloria a Dios!

    gracias hermano😀

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