Sobre Cosmovisiones y Primeros Principios

Para ponerles en contexto, escribí lo siguiente en el curso de un debate con unos Ateos sobre la existencia de Dios. Debo decir que no es material original, es decir, yo no soy el origen de estas ideas, sino que es lo que he comprendido de todo lo que he leído al respecto más, quizás, algunas consideraciones apologéticas y meditaciones mías. Las palabras y la forma de expresar esto que he aprendido son mías, pero las ideas no. Y, la verdad, no debemos ser originales en este tema, sino veraces. Espero les edifique y toda la gloria para Dios.

Claudio González

Antes de comenzar, hay que dejar algo claro: el valor de un argumento o afirmación no es la opinión que se tenga de éste, ni la persuación subjetiva de aquellos que lo niegan, sino que su valor se extrae de su apego a la lógica y su orígen epistemológico. En palabras sencillas, no porque un argumento no te convenza o persuada significa que el argumento falló. Para demostrar que un argumento ha fallado se le ha de aplicar un análisis lógico tanto al mismo como a sus presuposiciones. Si un argumento o afirmación no contiene errores o falacias lógicas, entonces lo afirmado o concluído es totalmente probable. Y si este argumento o afirmación proviene de un primer principio consistente y de una fuente apropiada que de fundamento a su veracidad, entonces lo afirmado o concluido será verdad, aún cuando aquellos que estén en la posición contraria no se persuadan del mismo.

Esto es, es facil decir ‘no lo has logrado’, o ‘no me convence’, pero eso no es suficiente. Hay que sustentar lo que se afirma y responder los porqué del asunto.

Con respecto a la moral y la ética, que es el tema que estuvimos tratando antes, concedo lo siguiente: el argumento a partir de la moral no demuestra la existencia de Dios. Por esta razón yo no lo úso con ese propósito. Sin embargo, si hay algo que tal argumento establece de manera infalible, cosa que ningún Ateo puede refutar (el yunque puede ser golpeado, pero esos golpes no le destruirán), y es que solo teniendo a Dios por fundamento es posible afirmar la ética como algo verdadero, autoritario, absoluto y objetivo, debido a la misma esencia de Dios. En otras palabras, solo presuponiendo a Dios la moral y ética tienen sentido final y trascendente. Solo presuponiendo a Dios es posible afirmar que, de manera real, autoritativa, verdadera y objetiva X es bueno o malo. Quita a Dios de en medio, y lo que sea que sostengas en ética y moral tendrá menos valor que la opinión en cuanto a gustos. Considero que esto ya lo he dejado claramente establecido y, de hecho, varios de uds. mismos han confesado sin querer que contemplan la ética y la moral como algo subjetivo, de origen meramente humano, dandome la razón al respecto.

Todas las personas interpretan la realidad que les rodea a partir de ciertas presuposiciones. Éstas presuposiciones en conjunto son lo que podemos llamar Cosmovisión. Nuestra Cosmovisión es la forma en cómo ‘leemos’ lo que nos rodea. Es imposible extraerse de esto; ergo, la neutralidad es imposible.

Pues bien, ésta Cosmovisión contiene presuposiciones en cuanto a Ética, Epistemología, Metafísica, e incluso Teología, por nombrar algunas cosas. Sin embargo, urgando más a fondo nos encontramos con el orígen lógico de todas estas presuposiciones, lo que llamamos primer principio.

Ya sea conciente o inconcientemente, todos tenemos un primer principio sobre el cuál se fundamenta nuestra interpretación de lo que entendemos por realidad. Lógicamente hablando, carecer de un primer principio hace imposible el conocimiento de la verdad, porque donde no hay comienzo, entonces no hay fundamento, y todo lo que se afirme terminará en un infinito retroceso que, finalmente, no comprobará su veracidad. Aquellos que nieguen esto se excluyen a sí mismos de afirmar cualquier cosa con peso racional o autoridad final.

Pues bien, como lo dice el nombre, el primer principio es primero, es decir, es el comienzo de un sistema de pensamiento, lo que implica que éste primer principio por necesidad debe justificarse a sí mismo, es decir, contener en sí mismo la información necesaria para hacerse posible. A su vez, es principio, porque es fundamental, sobre éste se levanta el edificio que llamamos Cosmovisión que, finalmente, es aquello que nos permite entender el mundo.

De lo anterior, podemos concluír que el valor verídico y peso racional de cualquier presuposición depende y se extrae del primer principio del cuál ésta es extraída. Si, por ejemplo, hacemos un juicio ético sobre X, éste juicio ético tendrá el valor y peso que tenga el primer principio del cuál es extraido.

Un primer principio no es la conclusión de un argumento, de otra forma no podría ser PRIMER principio. Ergo, los primeros principios deben ser ASUMIDOS a priori, esto es, deben ser axiomáticos. Sin embargo, ésto no significa que un primer principio no pueda ser analizado racionalmente, según sus propios méritos. Por esta razón, no tiene sentido pedir evidencia o confirmación externa de un primer principio, porque al ser principio, no hay nada antes, es decir, no hay autoridad fuera de ellos que les de valor, porque de haberlo, ya no serían primer principio. Un primer principio debe ser analizado de manera interna.

Por ejemplo, podemos preguntarnos si X primer principio tiene en sí mismo la información necesaria para hacerse posible. Por ejemplo ¿Cómo es que llegamos a conocer éste primer principio? Si respondemos desde afuera del primer principio entonces éste primer principio ya no sería primero ni fundamental, sino que dependería de otra autoridad, contradiciendose a sí mismo y haciendose imposible. A su vez, podemos hacer la prueba de consistencia, es decir, si existe o no contradicción en sus proposiciones, por ejemplo, si sus afirmaciones en cuanto a Ética contradicen o no sus afirmaciones en cuanto a Metafísica o Epistemología, por ejemplo. Si hay contradicción probada irrefutablemente, entonces tal primer principio es descartable. La consistencia interna es indispensable para un primer principio. Por necesidad lógica, todo primer principio terminará en círculo, lo que no es falencia, sino prueba de su consistencia.

El primer principio, el axioma del Cristiano, es el siguiente: LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS. La Escritura es la prueba, evidencia y fundamento del Creyente, y contiene en Sí misma la información necesaria sobre los diferentes temas que hacen que sea posible sostenerse a Sí misma. Y puesto que la Escritura asume la existencia objetiva de Dios, entonces la evidencia principal del Cristiano de la existencia de Dios es Su Palabra. Por supuesto, podemos extraer otros argumentos a favor de esto, argumentos conocidos como Trascendentales, pero la principal prueba del Cristiano es el testimonio de la Biblia.

Un comentario el “Sobre Cosmovisiones y Primeros Principios

  1. Excelente!!! a verdad es que el presuposicionalismo clarkiano debería de ser la única filosofía cristiana a utilizar en debates apologéticos

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