El Control de Dios Sobre el Mal: Diálogo Informal

Me gusta enfrascarme en debates en Facebook, no tanto porque quiera ganar o algo por el estilo, sino que es una buena forma de hacer funcionar la maquinaria intelectual, aclarar tus ideas, probar y fortalecer tus convicciones, además de indirectamente edificar a los que leen. Mucho del material que uso para escribir mis artículos provienen de estos debates y diálogos informales.

En este contexto, tuve un interesante diálogo con el Pastor Juan Sanabria (sitio web AQUÍ) sobre la Soberanía y el control de Dios sobre el pecado y el mal, con interesantes comentarios al respecto. En realidad, el tema principal es, por una parte, definir de que manera Dios controla el mal (directa o indirectamente; mediata o inmediatamente) y, por otra parte, de qué manera Dios es éticamente justificado para controlar y causar el mal sin pecar Él mismo o ser ontológicamente malo. Por mi parte, defiendo la postura de que Dios causa y controla el mal de manera directa e inmediata. Muchos comentarios interesantes salieron fruto de este diálogo, los cuales considero merecen ser publicados.

Agradezco al Pastor Sanabria su permiso para publicar sus comentarios. La edición de los comentarios solo pasan por arreglar cualquier falta de ortografía y cosas menores, sin dañar la esencia y materia de los mismos. Solo arreglos estéticos.

Los dejo con el diálogo. Espero en Dios sea de edificación para Su Iglesia:

Claudio: [Estado en Facebook] En el curso de un debate:

‘Con respecto a criaturas originalmente buenas como Adán y Eva o Lucifer, basta decir que Dios obró de la manera que mencioné anteriormente: es solo mediante Su influencia positiva que el hombre es bueno, permanece en ese estado y obra de acuerdo a ese estado. Si Dios quita esta influencia positiva y luego impulsa a la criatura mediante Su Omnipotencia, solo el mal es posible. Dios no le prometió inmutabilidad a Adán, sino que simplemente le mantendría en el estado que le formó si permanecía en obediencia. Sin embargo, y a fin de que Su decreto fuese cumplido con certeza, Dios retiró la influencia positiva e impulsó Omnipotentemente a Adán y Eva sin esta influencia, causando la actividad específica que Dios decretó, llevándolos a la desobediencia a ellos y a nosotros por representación. Y esto era necesario, pues el fin principal de Dios es manifestar Su gloria en Cristo Jesús, tanto en los que salva del pecado como en los que condena por el mismo (Romanos 9:17-24; 11:32). El obrar de Dios como causa es bueno por definición porque Dios es el que hace la obra de causar, pero el obrar de Sus criaturas es malo porque Dios les impuso Ley, misma Ley que por ellos fue quebrantada.’

Juan: – ¿Qué se entiende por «el impulso Omnipotente» para pecar?

Claudio: Juan, con ‘impulso Omnipotente’ me refiero al poder de Dios que causa el movimiento o actividad de los objetos de Su Creación. Es la causa detrás de todo lo que sucede en el universo creado, sea físico o espiritual.

La relación entre el ‘impulso Omnipotente’ y el objeto de su influencia es directo, y debido a que el ‘impulso Omnipotente’ de Dios obra claramente de acuerdo a la voluntad de Dios (me refiero a Su decreto o propósito, aunque también en armonía con la naturaleza de Dios) lo que el decreto ha establecido se cumple con certeza. En otras palabras, lo que Dios quiere que suceda, sucede de manera certera e infalible, y esto incluye al pecado y sus manifestaciones.

Es por medio de Su influencia positiva que Dios controla el estado ético de los agentes morales de Su Creación, ya sea dotando de virtudes o, en el caso de la corrupción, negando infundirlas o limitando su influencia, y luego Su impulso Omnipotente impulsa al agente moral en el estado en que se encuentra, determinando su acción concreta, ya sea para bien o para mal.

Espero haber sido claro.

Juan: Bueno Claudio, digamos que Dios es la causa de todo tipo de vida y movimiento, de modo que si Dios no actúa nada actúa en ningún sentido, ya que Él es el único autoexistente y quien da vida a todas las cosas, por la cual subsisten, Ok. Pero yendo al planteamiento de Adán y la caída, y siendo que Dios da testimonio de su obra afirmando que todo lo hizo bueno ¿Quién puso el mal en Adán? y ¿Se auto-mutó o Dios lo hizo malo? ¿O simplemente se sirvió de su maldad para llevar a cabo su decreto?

Claudio: Mi posición es clara y evidente: el obrar de Dios siempre es previo a cualquier movimiento o cambio en la Creación como un todo. Ante el poder y la voluntad de Dios todo en la Creación es siempre efecto. Luego, la caída de Adán fue un efecto del obrar de Dios de la forma como expliqué anteriormente.

Trato de no hablar del mal como un ‘algo’. Dios no puso mal en Adán, porque el mal no es una esencia, sino una carencia. Prefiero decir que Dios anuló la buena influencia sobre Adán, dando como resultado un estado de debilidad que impulsado por la Omnipotencia de Dios, y determinada la acción por Su voluntad y decreto, dio como resultado la Caída. Si Adán se hubiera automutado, estaríamos hablando de que hay en la Creación algo que no necesita de Dios para ser causado, una autocausa, dando como resultado un dualismo en la Creación entre otras implicancias desagradables.

En conclusión, Dios torno a Adán hacia el mal metafísicamente hablando a fin de cumplir el decreto de Caída. Esto es parte de Su prerrogativa como Creador y Dueño de todas las cosas, y esto no implica que Dios sea malo o cometa pecado.

Juan: Entonces, en tu lenguaje, afirmas lo mismo que Calvino. No se le concedió el don de la perseverancia y como libre agente escogió el mal, al que solo fue impulsado por Dios como autor y dador de vida, pero no moralmente, sino ónticamente y en concurrencia de voluntades. Uno en voluntad decretiva y otro en su propia voluntad como ser realmente existente y responsable ¿Es eso?

Claudio: Me incomoda usar términos como ‘autonomía’ o ‘libre agencia’, pues considero que en el ámbito metafísico, y en consistencia con mi posición, el hombre no es ni libre del poder de Dios ni autónomo para obrar en ningún sentido. Es decir, en mi posición las decisiones de la voluntad del hombre, sean buenas o malas, están directamente determinadas por la voluntad de Dios y aseguradas por Su Omnipotencia. Las decisiones del hombre le son propias, porque él es el objeto de sus decisiones y acciones, y el hombre es responsable de sus obras no solo como sujeto de sus propias acciones, sino porque debe dar cuenta de ellas ante Dios (responsabilidad no presupone libertad), pero todo su obrar (ya sea en pensamiento, motivaciones, decisiones, gustos, acciones concretas, deseos, etc.) está determinado infaliblemente por el decreto de Dios y asegurado directamente por Su impulso Omnipotente.

Concuerdo en que no se le concedió la virtud de perseverar, porque todo bien es positivo y tiene existencia esencial, mientras que el mal es negativo y no tiene esencia en sí, aunque es una carencia activa. Pero esto no implica un mero cambio de estado sin determinar el obrar mismo o el resultado de este cambio.

Juan: Claudio, comprendo que omitas “autonomía” por su significado etimológico pero no la libre agencia, porque esto anularía la causa secundaria y la presentarías como un mero objeto, aunque a mi juicio esta libre agencia no es libre de la voluntad de Dios ni de su decreto, pero debemos usarla para que el asunto se haga comprensible. O como tú dices “agente moral”.

Si Dios retira de Adán la gracia de conservación es relativamente libre, como «agente moral» para escoger el mal en sí mismo y apostatar bajo el Decreto de Dios, sin necesidad de caer en la filosofía platónica. Esa falta de conformidad moral de Adán hace que obre ajeno al bien que Dios manda bajo su decreto y obviamente por la energía vital (impulso Omnipotente) que Dios le otorga, sin el cual no puede ni respirar. ¿Es eso Claudio?

Claudio: Por una parte, sin la influencia positiva de Dios el bien no es posible y, por lo tanto, todo efecto que el impulso de la Omnipotencia de Dios cause en Adán será para Adán pecado, siendo todo efecto causado por Dios no meramente causado, sino infaliblemente determinado. Y hablo de esta manera porque incluso las decisiones de la voluntad de Adán no son metafísicamente libres de Dios, sean buenas o malas, sino que Dios las determina de manera directa.

Por supuesto, las decisiones son de Adán, pues él es el sujeto de la acción, y lo hace voluntariamente, mas no libremente del poder directo y determinante de Dios (voluntad y libertad no son términos sinónimos ni implicados el uno en el otro). En este plano, no existe libre agencia alguna ni libertad en sentido alguno, sino que Dios ha determinado todo, no solo por Su decreto, sino por Su poder o, como diría la Biblia, por Su consejo y Su mano. Claro, estoy asumiendo una definición de ‘libre agencia’ al responderte, pero si pudieras definirme la expresión para no malinterpretarte te lo agradecería.

Ahora, si por la expresión ‘escoger el mal por sí mismo’ implicas que Dios no obra positivamente sobre el alma de Adán causando y determinando que elija el mal (y no a modo general, sino que determina la manifestación específica del mal que ha de hacerse) entonces no representas mi posición en detalle. Lo que yo sostengo es una determinación absoluta de todo lo que sucede en la Creación de parte de Dios, y esto de manera directa.

Juan: ¿En qué sentido puedes explicar la siguiente afirmación?

«…las decisiones son de Adán, pues él es el sujeto de la acción, y lo hace voluntariamente»

Me explico:

► ¿Qué entiendes por Adán «decide»
► ¿Qué entiendes por «Adán lo hace voluntariamente»?

Claudio: 1.- Que hace ejercicio de su voluntad tomando un curso de acción.
2.- En conformidad con su mayor deseo, como diría Jonathan Edward.

Cuando hablo de que Adán es el sujeto de la acción me refiero a que en la proposición ‘Adán pecó’ la acción específica es predicada de Adán, siendo Adán el sujeto de la acción.

Agrego que en donde hay ejercicio de la voluntad, entonces hay voluntariedad. Suena tautológico, pero es así. El problema es cuando presuponemos que una decisión debe ser libre para ser voluntaria, y esto no es así en el sentido que es relevante en el ámbito que estamos tratando. Generalmente cuando afirmamos que hicimos algo de manera involuntaria, lo que queremos decir es que se nos obligo a tomar una decisión, pero aún así la decisión misma fue voluntaria, pues la voluntad fue ejercida.

Lo anterior no implica que Dios ‘obligue’ al hombre al causar el movimiento de su voluntad, pues ‘obligar’ implica un conflicto de voluntades, y el control de Dios es una relación pura de causa-efecto, en donde el hombre en ningún momento lucha con Dios, sino que en todo lo que hace está cumpliendo los decretos de Dios aún si no es consciente de ello.

Juan: – Pero al minimizar tanto la libre acción del hombre parece que ni existiera.

► ¿Quién puso ese «deseo y voluntariedad» en Adán?

Claudio: Precisamente eso es lo que afirmo: metafísicamente hablando, no hay libertad alguna en el hombre en relación a Dios. A esto me refiero cuando digo que Dios es Soberano, y menos que eso es menoscabar e incluso anular Su Soberanía.

Por eso insisto también en que voluntad y libertad no son términos sinónimos ni implicados el uno en el otro de manera necesaria. Y es por eso que Adán obra voluntariamente sin ser necesariamente libre de la voluntad y el poder de Dios.

> Dios causa el deseo y la determinación de la voluntad en el hombre.

Juan: – Amigo Claudio ¿El hombre existe? Solo ves un autómata y con ello haces a Dios la fuente de todo mal. Si Él produce el querer y el hacer el mal de la misma manera que produce el querer y el hacer el bien le conviertes en autor de gracia y de pecado de manera simétrica. Eso es blasfemia.

Claudio: Juan, ¿A que te refieres con ‘fuente de todo mal’? Si con eso te refieres a que Dios es ética u ontológicamente malo por causar el mal de manera directa me gustaría leer los argumentos a favor de lo que dices. No creo que, a la luz de lo que he explicado, sea posible deducir cualquiera de las dos opciones y, por lo tanto, espero tus argumentos al respecto.

Tu objeción hacia mi postura implica varias cosas. En primer lugar, implica que a fin de salvar la Santidad de Dios el hombre debe ser ‘libre’ en cierto sentido, tener cierta ‘autonomía’, es decir, debe haber un recoveco de su alma en donde Dios no tenga control directo. Por lo tanto, sacrificas la Soberanía de Dios a fin de resguardarle, como si Su Santidad estuviera en conflicto con Su control directo y absoluto de todas las cosas. Por esa razón debes usar términos tan contradictorios con la Soberanía de Dios como ‘autonomía’ o ‘libre agencia’.

Así mismo, tiendes al Arminianismo al afirmar que mi posición hace del hombre un ‘autómata’ si Dios tiene control absoluto sobre Él. Tu objeción es similar a la que Pablo hipotéticamente presentó en Romanos 9:19 que afirma que si Dios tiene el control absoluto del hombre, sea para bien y para mal, entonces el hombre no puede ser responsable de sus pecados. Por lo tanto, las respuestas del Apóstol son suficientes. Al respecto, escribí un artículo publicado en Reformado Reformándome si te interesa leerlo: http://reformadoreformandome.wordpress.com/2013/03/04/las_objeciones_de_romanos_3/

Afirmas que en mi posición Dios produce el querer como el hacer, tanto para el bien como para el mal, de manera simétrica. Pero si has leído mis comentarios, te darías cuenta de que no es así. Dios es totalmente racional y lógico en Su obrar, y no va a causar el mal desde un agente moral bueno ni causar el bien desde un agente moral malo. Por lo tanto, previa a la determinación de la volición está el estado en que el sujeto se encuentra, estado que por Dios mismo es determinado no de manera simétrica, sino asimétrica, ya sea dotando de virtud o reteniendo/negando la misma, dando como resultado ya sea una naturaleza virtuosa o una corrupta. Luego, de manera coherente, la volición causada y determinada por Dios tendrá el valor ético del estado de la naturaleza de la cuál procede, sea virtuosa o pecaminosa. Dios no se contradice a Sí mismo.

Dicho esto, niego que tu acusación de blasfemia tenga base alguna. Mi posición no implica ni que Dios sea malo (ética u ontológicamente), ni que el hombre carezca de voluntad.

[Ese es el diálogo. Mi posición está claramente explicada. Nuevamente agradezco al Pastor Sanabria y dejo éste artículo en manos de Dios, pues es para Su gloria.]

Un comentario el “El Control de Dios Sobre el Mal: Diálogo Informal

  1. Gustavo dice:

    Claudio, tus debates en Facebook son de lo mejor que se puede leer🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s