En Contra de la Gracia Común (y un Llamado al Arrepentimiento)

El asunto en cuestión no es si Dios ama o no a Sus enemigos. Tanto aquellos que creen en la Gracia Común como los que no creemos en ella afirmamos que Dios ama a Sus enemigos. La diferencia está en lo siguiente: los que creen en la Gracia Común afirman que en algún sentido no salvífico Dios ama a los RÉPROBOS, mientras que los que no creemos en ella afirmamos que aunque Dios ama a Sus enemigos, éstos no son todos sino solo los elegidos y, por lo tanto, Dios no ama a los RÉPROBOS en ningún sentido. Si se mantiene esto en mente, la discusión tomará el curso que debe sin desviaciones.

Mi punto para negar el amor de Dios hacia el réprobo, incluso en Su Providencia ordinaria, es simple: Dios sabe que el réprobo no va a creer, no solo porque el réprobo de su voluntad y por causa de su naturaleza corrupta no va a ejercer fe en Dios, sino porque el mismo Dios ha decidido en la eternidad pasada que no le salvaría, sino que se glorificaría en él en cuanto a Su ira y poder mediante el castigo preparado en el infierno.

Luego, Dios no solo sabe eso, sino que también sabe que todo aquello que es bueno y que se le ha concedido al réprobo, debido a su estado de corrupción y su corazón no arrepentido, no solo será recibido pecaminosamente, sino que cada una de esas cosas buenas serán testimonio en contra del réprobo y cada una de ellas agrega un peso de íra sobre él hasta llegar a la medida de ira a la cuál han sido destinados. Con el solo hecho de crearles Dios ya a puesto al réprobo sobre arena movediza que lo hundirá más y más con cada cosa buena que Dios le conceda.

¿De verdad creen, entonces, que Dios ama al réprobo? Si Dios amara al réprobo, buscaría su bien y ¿Que mejor favor le hubiera hecho que el no haberle creado? Ya que con el solo hecho de crearle Dios lo está maldiciendo, y el réprobo comienza su camino a la perdición sin que nada le detenga. Y Dios, sabiendo que se perderá y que cada cosa que haga por él acumula ira en su contra, deliberadamente le crea. ¿De verdad eso es amor? Que alguno de los que creen en la Gracia Común me responda esta sencilla pregunta:

He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.

Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.

Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.

Salmo 73:12-13,16-18

Sin embargo, mientras caminamos en esta tierra, lo que Dios ordena a todo hombre no es primeramente saber si es elegido o réprobo, sino arrepentirse y creer en Cristo. Por lo tanto, el decreto de Reprobación no es excusa para no creer, porque aquel que se excusa en el decreto lo hace afirmando algo que no sabe y que pertenece a los secretos de Dios, de la misma manera que aquel que se excusa en el decreto de Elección para pecar lo hace afirmando en ignorancia e incredulidad. Nadie va a ser condenado por ser réprobo, sino por ser pecador, y el peor castigo Dios lo tiene reservado para el que conociendo el Evangelio no crea en Su Hijo Jesucristo para salvación.

Por lo tanto, mientras haya tiempo no hay que desaprovecharlo: Cristo, el perfecto Hijo de Dios, tomó nuestra naturaleza, pero sin pecado, para morir en lugar de Su pueblo, los cuáles se caracterizan por creer en Él. Pero no solo murió para pagar la deuda que tiene Su pueblo con la Ley, sino también resucitó, dando garantía el Espíritu de que Su sacrificio perfecto fue totalmente aceptado por el Padre. Por lo tanto, ¿Que debemos hacer, entonces, para ser salvos de nuestros pecados y de la ira que viene? Simple: cree en quién Cristo es y en lo que hizo, aférrate a Su obra en tu lugar como el judío se aferraba al cordero que sería sacrificado por los sacerdotes en el Templo para pagar sus pecados; aférrate a Él como se aferraron en la Pascua los judíos a la sangre en los dinteles de sus puertas para que el ángel de la muerte no les quitara a sus primogénitos. Cree en Él, y Dios te asegura que serás salvo, porque Él mismo envió a Su Hijo para salvar a todo aquel que crea en Él.

Dios les bendiga.

4 comentarios el “En Contra de la Gracia Común (y un Llamado al Arrepentimiento)

  1. Rene dice:

    Entiendo por gracia común no el amor de Dios por los reprobos, sino su gracia en dar tanto al impío como al cristiano el sol, la lluvia y todo lo creado. Tanto los creyentes como los reprobos disfrutan esa gracia, pero en ningun modo creo que Dios ama a los reprobos de la misma forma que a sus escogidos.

    • La Gracia Común como doctrina enseña que Dios ama al Réprobo en un sentido no salvífico, que es lo que yo niego en este artículo. Una cosa es que Dios en Su bondad de buenas cosas a los hombres; sin embargo, no da estas cosas a los hombres con el mismo propósito, sino que a unos les hará bien a traves de ella y a otros mal, según Su decreto de Elección y Reprobación.

  2. Fer dice:

    “Si Dios amara al réprobo, buscaría su bien y ¿Que mejor favor le hubiera hecho que el no haberle creado? Ya que con el solo hecho de crearle Dios lo está maldiciendo, y el réprobo comienza su camino a la perdición sin que nada le detenga.”

    Muchas veces he pensado exactamente eso. Si Dios me amase su mejor regalo para mí hubiese sido el no dejarme existir. Pero como no fue así, y no hay nada que pueda hacer para cambiarlo (para intentar no caer en una tumba que fue cavada para mí desde antes de mi nacimiento), supongo que solo queda flotar en esta no existencia hasta que el tiempo del castigo para el que fui llamado se cumpla.
    Lo que escribes aquí son duras palabras, tristes para quien se sabe condenado desde su origen, pero pues son la verdad, ni más ni menos.
    Gracias por compartirlas.

    • Claro, si asumimos que eres un Réprobo. Sin embargo, asumes en ignorancia y quizás Dios te tiene entre Sus escogidos, pero aún no te llama a la fe. Que actualmente no lo haya hecho no implica que en el futuro no lo vaya a hacer.

      Por lo demás, no demuestras la actitúd propia del que sabe y cree la verdad. Si yo me supiera Réprobo, la angustia, y no el desinterés, sería mi reacción, porque solo alguien que sabe quién es Dios y lo que puede hacer no viviría la vida flotando en la no existencia. Por lo tanto, si bien escribes naturalmente creo que la incredulidad finalmente caracteriza tu actitúd ante esta verdad.

      Te invito, sinceramente, a dar unas vueltas por los artículos de mi blog. Quizás Dios quiera llamarte a la fe, y ruego que así sea.

      Saludos!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s